A. Puig: «Lo que marca la diferencia entre jugadores de diferente nivel es la velocidad en la toma de decisiones.»

Albert Puig (Tarragona, 1968) comenzó a estrechar lazos con Barcelona realizando trabajos de observador zonal de talentos, comenzando por su ciudad y terminando por captar todo Catalunya. En 2005 se incorporó como ayudante de Sergi Domènech en el Alevín B y luego de dos temporadas comenzó a dirigir el Infantil B. Desde el 2010 (hasta 2014) ejerció el cargo de secretario técnico formativo de la institución. Actualmente es segundo entrenador de New York City FC, en la MLS, y sigue en paralelo con su escuela de formación. Un hombre con más de treinta años de experiencia en el fútbol nos regala su tiempo para charlar sobre todo.

Cómo se traslada esa idiosincracia del estilo posicional de La Masía a un lugar como Estados Unidos. 

Con respecto al estilo posicional, yo no discuto de estilos. No hay más secretos: el fútbol es un juego donde hay que ganar. En el fútbol de rendimiento es así, no hay más. Cada entrenador elige un estilo que es la manera de llevar el balón a la zona cercana a la portería contraria de la manera que el central lo considere mejor para después marcar el gol. Y cada entrenador puede elegir. Pero cuando hablamos de formación, yo no creo en que se diga “es que le están enseñando un juego posicional”. No, lo que se está enseñando son los conceptos del fútbol, que son universales. Estos aspectos son para todos los estilos, después el entrenador como profesional decidirá cuál es la mejor fórmula para ganar. Pero, como en la vida, en el colegio y universidad se enseña a que cuando se llega a la empresa, tienes que sacar beneficios. Te enseñan diferentes fórmulas, contextos y situaciones que se producen para que entiendas y sepas encontrar soluciones. Y ahí está la diferencia: no es que el juego posicional -que la gente entiende como Barcelona, Guardiola…- se puede discutir en fútbol formativo, porque estás enseñando el lenguaje del fútbol. Después, cada uno es libre de discutir y entender cuál es la mejor fórmula para ganar un partido. Eso se llama fútbol de rendimiento, o profesional. 

Cuando se ignoran los conceptos elementales llegan al primer equipo presentando falencias desde lo conceptual…

Absolutamente. Lo que marca la diferencia entre jugadores de diferente nivel no es el aspecto técnico, porque te encontrarías a jugadores de tercera división con el mismo nivel técnico que uno de primera, pero donde está la diferencia es en la velocidad de la toma de decisiones. Y en eso del primero toque…no es que el fútbol sea de primer toque: es la decisión rápida que se toma antes de que me llegue el balón. Entonces, en el momento en que se va acercando el balón hacia mí, si he recibido un pase, es el momento en el que estoy viendo, analizando y tomando la decisión. Y en ese periodo de tiempo ejecuto en un toque, o dos, o conducción sí es el momento porque estoy libre, pero ya he tomado la decisión. El jugador que no, lo que hace es -y esto lo veis mucho en el fútbol sudamericano- recibir el balón con la cabeza baja, realizar una jugada de reacción -que suele ser un dribbling porque tiene la presión muy cercana- y cuando ya se ha librado de todo levanta la cabeza. 

Además se evita el concepto de levantar la cabeza, y a través de la visión periférica poder ahorrarse un tiempo en la ejecución. No hacerlo produce que la elaboración del equipo se ralentice bastante

Pero no lo entiendas como el mediocentro, como el típico Busquets, es todos. Porque el que es habilidoso tiene que decidir sobre sus posibilidades. Cuando recibo el balón, si yo tengo que enfocar el 1 v 1 pero sé que es superior, pero detrás del 1 v 1 hay una cobertura defensiva no tengo que ejecutar ese regate. Entonces tengo que analizar antes. El mismo defensor tiene que analizar antes, y entonces ejecuto la decisión. Que puede ser un dribbling, que puede ser una velocidad, que puede ser tus características. Pero el tener la cabeza levantada me permite analizar. Miro y analizo. Entonces puedo tomar la decisión. Sino tomo la decisión en función de la reacción que me pasa en dos metros.

Se nota una diferencia entre los países como España, Estados Unidos en relación  a  Sudamérica, con el nivel de vida que se le ofrece a los jugadores.

Los problemas que tienen estos países en donde hay un enorme talento es en la enseñanza y metodología de los entrenadores. En los otros países no hay tanto talento porque no hay horas de juego, es tan sencillo como eso. Si de pequeño le pongo muchas horas de juego, adquiero el lenguaje de forma natural. Y a partir de allí, con una metodología y enseñando entiendo lo que hago por error-solución, porque he jugado horas y horas de pequeño; lo voy canalizando y lo meto dentro de un equipo de fútbol. Pero en situaciones como Estados Unidos o Europa, donde el niño ya no puede tener tantas horas de juego, se tiene que rezagar la metodología. Si pudiéramos combinar lo que es la cantidad de horas de juego, de talento natural, que hay en estos países de Sudamérica, con una meta metodológica… Imagínate la capacidad y el potencial que se podría llegar a tener.

Se relaciona con la cultura de la inmediatez. En las categorías inferiores impera la exigencia abrumadora de los padres tomando un rol de hinchas.

Es un problema universal. Es un hecho que es difícil de solucionar y lo que he llegado a hacer es adaptarme y ser lo más sincero con las familias. Es un tema complicado, de la inmediatez y de la sociedad en el tema de éxito. Todo lo que no sea éxito parece que sea un fracaso para niños, familias, todos. Entonces el fútbol es el deporte mas famoso del mundo en donde se mezclan estos conceptos y si a esto le agregas que hay sociedades más pasionales, menos reflexivas, pues se aumenta más. Y verdaderamente te da vergüenza ver los espectáculos que hay.

Ademas esa presión incide en el rendimiento el futbolista…

Absolutamente, es lo que más me ha gustado de América. Cuando llegué recuerdo que había partidos donde perdían 5:0, 6:0 y veías que las familias le decían a los niños “good job”. El niño no tenía miedo. Al principio me chocó porque venia de la cultura española, competitiva… Después me di cuenta que esto provoca que el niño vuelva a jugar y vuelva a intentar. Vuelve a fracasar, pero en el intento de regatear, de hacer cosas diferentes, de crecer. Y esa es una lección que aprendí en Estados Unidos y me encantó: el derecho a fracasar. Fracasar, quiero decir, el derecho a intentar.

Y partir del hecho de que la palabra fracaso esté mal vista. En lugar de estimular al niño, se le agrega una presión extra nociva…

Hace años escribí un libro que se llama La fuerza de un sueño, en donde entrevisté a Messi, Puyol, Iniesta, Henry, y había un denominador bastante común (el libro se enfocaba en qué hicieron para llegar al éxito). Muchos ponían dos cosas: la capacidad competitiva, que no les gustaba perder y eso provocaba en ellos qué constantemente tenían que mejorar, pero después, sobre todo, que no había presión paterna ni materna. Prácticamente los padres ni iban, muchas veces, a los partidos. Te dabas cuenta que en estos jugadores se produjo una libertad. No tenían presión, que no permite crecer porque no intentas. Te evitas hacer algo extraordinario que pueda provocar un error. Y ahí me di cuenta que muchos de los jugadores que han alcanzado éxito es porque no han tenido presión. Han cometido muchos errores que los han ayudado a mejorar y solucionar problemas.

Martí Perarnau ha definido alguna vez el camino de La Masía al Camp Nou como darwinismo futbolístico porque no llegan necesariamente los mejores sino los que mejor se adaptan al “idioma Barça” ¿Qué condiciones cree que debe presentar un jugador para adaptarse a ese entorno?

Un entrenador del Barcelona me dijo hace años que los jugadores que llegaban eran los que superaban al entrenador, como si fuese un obstáculo. No es realmente así, pero hay dificultades en la vida. Es sobre todo la capacidad de progreso, de entender ese lenguaje. La capacidad competitiva, de lucha, de esfuerzo. De humildad. Por eso muchas veces cuando se habla de que el Barca intenta -y lo hace- de inculcar valores no es por la palabra bonita que puede parecer Valores, sino porque sí inculcas con una muy buena base mental, de educación, hace que el jugador crezca. Va a pasar períodos en dónde va a tener muchas dificultades externas, no todo es el fútbol; puede haber una lesión que te puede romper la carrera, pero normalmente son factores externos los que influyen: fama, dinero, pérdida de humildad. Si esto no lo trabajas, puedes provocar un no progreso de la carrera y es el típico jugador que pensabas que llegaría y no llega. 

Entonces, lo que tienes que hacer es trabajar lo humano. Es como una planta, ponerle agua, ir regando, educando y cortándola. Estar encima de ella día a día para darle las máximas herramientas para que pueda superar los obstáculos que seguro tendrá. A partir de allí, cuando coges un talento y sigues una idea muy determinada -como es la de Barcelona- enseñas ese tipo de lenguaje. Y esto es mucho más fácil para un jugador porque tiene claro a lo que juega y lo que tendrá que desarrollar cuando salga al campo. Eso es interesante y lo que muchas veces he dicho: lo más importante es tener una idea y cuando todo el mundo la tenga clara, se trabaja en todos los ámbitos del club para esa idea. Barcelona hace años decidió una idea y todo el club trabaja en función a ella.

Puede que sea el factor determinante a la hora de compararlo con el resto de los clubes. Aunque quizás, a un jugador que no presenta demasiadas cualidades le termine jugando en contra al no consolidarse en el primer equipo.

El Barcelona está objetivamente siempre entre los mejores cinco del mundo, entonces tiene que tener a los mejores jugadores del mundo. Evidentemente todos los chicos de la cantera -los 200 que cada año hay allí- no pueden llegar a primera. Pero tu preparas profesionales. En 2014, cuando me fui, se dio una lista en donde, de las canteras del mundo, cuáles estaban en las principales ligas. Y el número uno era Barcelona. Ahí está el éxito, que muchos jugadores de la cantera del Barcelona están jugando en las ligas más importantes. Después llegará el momento en el que uno, dos, tres puedan llegar al primer equipo con éxito. Por generación. Y al final consigues tener una base de futbolistas de Barcelona en diferentes generaciones de la cantera… es un éxito absoluto.

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